Manejando el miedo del regreso al salón de clases

Punto de Vista de la Dra. Gretchen Seda Irizarry, publicado por el periódico El Nuevo Día

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La reapertura de las escuelas y la reanudación gradual de la educación presencial es un desafío particular que ha generado miedo en la población. Hay que entender que el miedo es una reacción fisiológica fundamental que ha evolucionado con el tiempo y que tiene como función principal protegernos de cualquier amenaza percibida. El miedo puede manifestarse en maneras sencillas como un grito al asustarnos o de forma complicadas como la ansiedad.

Dra. Gretchen Seda Irizarry

Es normal que sintamos miedo en situaciones como la que estamos viviendo actualmente, donde se plantea el regreso gradual al salón de clases en momentos donde todavía nos mantenemos en alerta por la pandemia COVID-19. Y es que existe una percepción de amenaza causada por todas las experiencias que nos ha tocado vivir con relación al virus, el riesgo de contagio y sus consecuencias. La inseguridad que provoca esta percepción surge de la falta de control ante esta situación. Recordemos que no es lo mismo tener control de nuestras acciones al estar en nuestros hogares, con personas en las que confiamos, que estar fuera de nuestras casas en lugares donde estamos interactuando con otras personas y pensando constantemente que nos exponemos a ser contagiados.

No obstante, como seres humanos tenemos la capacidad de reconocer lo que es o no una amenaza y podemos cambiar la manera en que experimentamos esa emoción. Por lo tanto, en situaciones como el regreso gradual al salón de clases podemos enfocarnos en las maneras para manejar esos miedos, reintegrarnos y ayudar a los nuestros a reintegrarse de manera más proactiva y saludable.

Es importante que nos mantengamos informados sobre los protocolos a seguir dentro y fuera del plantel escolar y dentro del salón de clases. La educación a la comunidad escolar sobre este aspecto es fundamental. Por otra parte, se recomienda que tanto los padres como el personal escolar se enfoquen en promover la seguridad y la salubridad entre los estudiantes. Esto se puede lograr de varias maneras, entre estas: reforzando continuamente el uso adecuado de lo que son las mascarillas, el lavado apropiado de manos, y el distanciamiento. De igual manera, debemos hacer hincapié en la importancia de seguir instrucciones y enfatizar la importancia de mantenerse en grupos pequeños.

También es crucial que mantengamos los canales de comunicación abiertos entre todos los integrantes de la comunidad escolar. Esto implica que no solamente haya comunicación abierta entre el personal escolar y los padres o encargados, sino también en que exista un espacio de comunicación constante con nuestros estudiantes. Así podremos escuchar sus inquietudes, apoyarlos en el manejo de emociones y empoderarlos reafirmando el rol que ellos tienen en su salud y seguridad.

Es fundamental que reconozcamos que no estamos solos en esta situación y que busquemos nuestros grupos de apoyo. Si entendemos que no podemos manejar la situación adecuadamente tenemos que verbalizarlo, recurrir a esa red de apoyo e incluso procurar la ayuda de un profesional.